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Fabada Asturiana Tradicional: Receta Auténtica con Fabes y Compango
La fabada asturiana tradicional es mucho más que un plato de cuchara. Es una de esas recetas españolas que consiguen convertir unos pocos ingredientes en un plato profundamente reconfortante, sabroso y lleno de personalidad.
Las protagonistas son las fabes, acompañadas por el conocido compango, formado habitualmente por chorizo, morcilla y productos de cerdo como lacón y panceta. La combinación se cocina lentamente hasta conseguir unas fabes tiernas, enteras y mantecosas, rodeadas de un caldo sabroso y ligeramente ligado.
La cocina asturiana concede un enorme protagonismo a la materia prima y a la paciencia. Por eso, cuando hablamos de una fabada asturiana auténtica, no se trata simplemente de añadir judías, chorizo y morcilla a una olla. Hay pequeños detalles que marcan la diferencia: elegir unas buenas fabes, respetar el remojo, controlar la intensidad del fuego, evitar removerlas bruscamente y dejar que el reposo haga su trabajo.
Esta receta está pensada precisamente para eso: preparar en casa esta receta fácil, con sabor casero y siguiendo una elaboración sencilla, sin convertirla en una receta complicada.
Consejo: si tienes tiempo, prepara la fabada de un día para otro. El reposo permite que los sabores se integren y el caldo gane cuerpo.
¿Qué es la fabada asturiana?
Es uno de los grandes platos tradicionales de Asturias y una de las recetas de cuchara más reconocibles de la gastronomía española.
Su ingrediente principal son las fabes, una variedad de judía blanca grande y de textura especialmente cremosa. A ellas se une el compango, que aporta el carácter intenso del plato.
La receta tradicional recogida por Turismo Asturias utiliza fabes y diferentes productos del cerdo, entre ellos chorizo, morcilla, lacón y panceta. La elaboración comienza con el remojo de las fabes y continúa con una cocción hasta que quedan tiernas.
El resultado debe ser un plato donde la faba siga siendo protagonista.
No buscamos una salsa excesivamente espesa ni un guiso cargado de especias. La gracia está en que las fabes queden enteras pero muy tiernas, con una textura mantecosa, mientras el caldo recoge los sabores del compango.
La importancia de las fabes
Si quieres preparar una buena receta tradicional, empieza por la legumbre.
No todas las judías blancas producen exactamente el mismo resultado. Las fabes utilizadas tradicionalmente en Asturias son grandes, suaves y con una capacidad excelente para absorber los sabores del guiso.
Además, existe la IGP Faba Asturiana, una garantía de origen y calidad que se creó para proteger este producto. Turismo Asturias señala que no todas las judías comercializadas como “de la Granja” tienen necesariamente origen asturiano, por lo que el sello IGP es una referencia útil a la hora de comprar.
¿Fabes de la Granja o judías blancas?
Para una fabada tradicional, mi primera elección serían unas fabes asturianas de calidad.
Si no las encuentras, puedes utilizar una buena judía blanca grande, pero el resultado puede variar en textura.
La faba ideal debe quedar:
- tierna;
- cremosa;
- con piel fina;
- entera;
- capaz de absorber el sabor del caldo;
- sin deshacerse completamente durante la cocción.
Ese equilibrio es uno de los secretos de una buena fabada.
¿Qué es el compango?
Es el conjunto de productos cárnicos que acompaña a las fabes y que proporciona buena parte del sabor característico de la fabada.
Normalmente encontramos:
- chorizo;
- morcilla;
- lacón;
- panceta o tocino;
- y, dependiendo de la receta o la casa, alguna otra pieza de cerdo.
La composición puede variar ligeramente según la tradición familiar o el establecimiento. La receta publicada por Turismo Asturias para El Llar de Viri incluye fabes, chorizo, morcilla, lacón, panceta y una pieza de carne de cerdo.
Lo importante es conseguir un conjunto equilibrado.
No conviene que el embutido domine completamente. La fabada debe saber a fabes y a compango al mismo tiempo.
El secreto de una buena fabada
Hay una idea que conviene tener presente desde el principio:
la fabada no necesita prisas.
Una buena fabada tradicional se beneficia de una cocción tranquila y controlada.
Las fabes necesitan tiempo para hidratarse y después cocinarse lentamente. Durante ese proceso absorben parte de los sabores del compango y liberan al caldo parte de sus almidones.
Esos almidones ayudan a conseguir el caldo ligeramente ligado que caracteriza a un buen plato de fabes.
Turismo Asturias destaca precisamente la importancia de que el caldo quede ligado y de que la faba resulte cremosa y se deshaga en la boca.
Receta de fabada asturiana
Ingredientes
Para unas 4 personas:
- 500 g de fabes asturianas secas
- 2 chorizos asturianos
- 2 morcillas asturianas
- 1 trozo de lacón
- 1 trozo de panceta o tocino
- 1 cebolla pequeña, opcional según la receta familiar
- 1 hoja de laurel
- unas hebras de azafrán, opcional
- agua
- sal, al final y con moderación
Importante: los productos del compango ya aportan sal, por lo que es preferible esperar hasta el final para ajustar el punto.
Cómo hacer fabada asturiana tradicional
1. Poner las fabes en remojo
La noche anterior coloca las fabes en un recipiente grande y cúbrelas con abundante agua fría.
Durante el remojo aumentarán considerablemente de tamaño, por lo que necesitan suficiente agua.
Lo ideal es dejarlas aproximadamente 8-12 horas.
Al día siguiente, escúrrelas con cuidado y elimina el agua del remojo.
2. Preparar el compango
Si el lacón o la panceta tienen bastante sal, puedes dejarlos también en agua durante unas horas o realizar un pequeño desalado previo.
Esto depende del producto que utilices.
Una vez preparados los ingredientes, coloca las fabes en una cazuela amplia.
Añade el chorizo, la morcilla, el lacón y la panceta.
Aquí empieza una de las claves de la receta: no hace falta llenar la olla de ingredientes adicionales.
La fabada tradicional funciona precisamente porque sus protagonistas están muy definidos.
3. Cubrir con agua
Añade agua fría hasta cubrir las fabes.
No es necesario inundar la cazuela. Las fabes deben quedar cubiertas y disponer de margen suficiente para la cocción.
Pon la cazuela a fuego medio hasta que comience a calentarse.
Cuando aparezca espuma en la superficie, retírala con una espumadera.
Este paso ayuda a mantener un caldo más limpio.
4. Comenzar la cocción
Cuando el guiso empiece a hervir, baja el fuego.
La fabada debe cocinarse a fuego suave.
Uno de los errores más frecuentes consiste en mantener un hervor demasiado fuerte. Las fabes son delicadas y pueden romperse.
En la elaboración tradicional recogida por Turismo Asturias se deja cocinar el conjunto hasta que las fabes están tiernas, retirando la espuma durante la cocción y añadiendo agua fría si fuese necesario.
5. Cocinar lentamente
El tiempo exacto dependerá de la calidad, variedad y antigüedad de las fabes.
No te obsesiones con el reloj.
La señal definitiva es la textura.
Una faba bien cocinada debe poder aplastarse fácilmente entre la lengua y el paladar, pero sin convertirse en puré dentro de la cazuela.
Durante la cocción evita remover con cuchara.
Si necesitas moverlas, puedes agitar suavemente la cazuela.
Esto reduce el riesgo de romper las fabes.
¿Cuánto tiempo tiene que cocer la fabada?
No existe un tiempo universal.
Como referencia, una fabada tradicional puede necesitar aproximadamente 2-3 horas, dependiendo de las fabes y de la intensidad del fuego.
Lo importante es comprobar periódicamente el punto.
Una faba antigua o de peor calidad puede necesitar más tiempo.
Una buena faba, correctamente hidratada, puede quedar tierna antes.
Por eso es preferible utilizar el criterio:
“Está lista cuando la faba está cremosa y tierna”
en lugar de:
“Está lista exactamente después de X minutos”.
¿Cuándo añadir la sal?
La sal debe utilizarse con prudencia.
El chorizo, la morcilla, el lacón y la panceta pueden aportar bastante sabor y sal al conjunto.
Por eso recomiendo probar al final.
Si necesita más sal, se añade entonces.
Este pequeño detalle evita uno de los problemas más habituales: terminar con una fabada excesivamente salada.
¿Cómo conseguir un caldo cremoso?
Aquí está uno de los grandes secretos.
No necesitas añadir harina para espesar la fabada.
Tampoco necesitas llenar el plato de tomate frito.
La cremosidad debe proceder principalmente de las propias fabes y de su cocción.
Cuando algunas fabes se rompen ligeramente y liberan sus almidones, el caldo adquiere cuerpo.
Además, el reposo ayuda a que la textura se vuelva más ligada.
Si al final consideras que el caldo está demasiado líquido, puedes retirar unas pocas fabes, aplastarlas cuidadosamente y reincorporarlas.
Hazlo con moderación.
La fabada debe tener caldo ligado, no convertirse en una crema de judías.
¿Hay que poner cebolla?
Aquí entramos en el terreno de las recetas familiares.
No existe una única manera doméstica de preparar todos los guisos asturianos.
Hay elaboraciones que incorporan cebolla y otras que prescinden de ella.
Si buscas una versión sencilla y centrada en la faba y el compango, puedes no utilizarla.
Lo importante es que no acabemos transformando la receta en otro guiso diferente.
¿Hay que poner pimentón?
Tampoco es necesario abusar de las especias.
La fabada ya obtiene una parte importante de su color y sabor del chorizo y del compango.
Turismo Asturias señala incluso que un exceso de azafrán, un caldo demasiado dominante o un conjunto excesivamente picante pueden perjudicar el equilibrio del plato.
Por eso, si utilizas azafrán o pimentón, hazlo con moderación.
¿Y el azafrán?
Unas pocas hebras pueden aportar aroma y color.
Pero no debería convertirse en el sabor principal.
La fabada no es un plato de especias.
Es un plato donde la faba, el compango y el caldo deben trabajar juntos.
Cómo saber si las fabes están perfectamente cocidas
Este es probablemente el punto más importante de toda la receta.
Coge una faba y aplástala suavemente.
Debe estar:
tierna por completo, cremosa y sin dureza en el centro.
La piel tampoco debería resultar desagradablemente dura.
Pero hay otra señal importante: la faba debe conservar su forma.
Una cazuela llena de fabes completamente rotas no es el resultado que buscamos.
¿Por qué se rompen las fabes?
Puede ocurrir por diferentes motivos:
Fuego demasiado fuerte
Un hervor agresivo golpea continuamente las fabes.
Remover con cuchara
Es uno de los errores más fáciles de evitar.
Exceso de manipulación
Cuanto más movamos el guiso, más posibilidades existen de romperlas.
Fabes de distinta calidad
La materia prima influye muchísimo.
Remojo incorrecto
Si las fabes no están correctamente hidratadas, pueden cocinarse de forma desigual.
Nuestra experiencia preparando fabada asturiana tradicional
La fabada asturiana es una de esas recetas en las que la experiencia se nota especialmente en el resultado final. No basta con reunir fabes, chorizo y morcilla: la calidad de la legumbre, el tiempo de remojo, la intensidad del fuego y la forma de manipular la cazuela pueden cambiar completamente la textura del plato.
Después de preparar esta receta, hemos comprobado que uno de los puntos más importantes es no tener prisa. Las fabes necesitan una cocción suave y estable para quedar tiernas y mantecosas sin romperse. También es fundamental evitar removerlas continuamente con una cuchara; cuando necesitamos mover el contenido de la cazuela, preferimos hacerlo mediante movimientos suaves de la propia olla.
Otro aspecto que consideramos esencial es probar el guiso antes de añadir sal. El chorizo, la morcilla, el lacón y la panceta ya aportan una cantidad importante de sabor y salinidad, por lo que añadir sal demasiado pronto puede desequilibrar el resultado.
¿Por qué confiamos en esta forma de preparación?
Esta receta está planteada respetando los principios de la cocina tradicional asturiana: una buena legumbre como protagonista, un compango de calidad y una cocción lenta que permita que los sabores se integren progresivamente.
También hemos tenido en cuenta información gastronómica y referencias sobre la cocina tradicional asturiana y la Faba Asturiana, especialmente en lo relacionado con las características de la legumbre, el compango y la elaboración de la fabada.
No buscamos complicar la receta con ingredientes innecesarios. Al contrario: una buena fabada depende más de la calidad de sus ingredientes y de una cocción paciente que de añadir muchos elementos.
Lo que hemos aprendido preparando esta receta
- Las fabes de buena calidad ofrecen una textura mucho más cremosa.
- El remojo durante toda la noche facilita una cocción uniforme.
- Un hervor demasiado fuerte puede romper las fabes.
- No conviene remover el guiso continuamente.
- La sal debe ajustarse preferentemente al final.
- El caldo debe quedar ligado, pero no convertirse en una crema.
- El reposo mejora la integración de los sabores.
- Preparar la fabada el día anterior puede proporcionar un resultado todavía más sabroso.
Una receta tradicional, pero pensada para la cocina actual
Respetar una receta tradicional no significa que tengamos que cocinar exactamente igual que hace décadas. Lo importante es conservar la esencia del plato y entender por qué se realiza cada paso.
Por eso diferenciamos claramente esta preparación de nuestra fabada asturiana en olla JRD. Aquella es una adaptación pensada para quienes buscan comodidad y rapidez; esta receta está dedicada específicamente a quienes quieren preparar una fabada asturiana tradicional, con una cocción pausada y centrada en las fabes y el compango.
Nuestro objetivo es que la receta no solo diga qué ingredientes utilizar, sino que explique cómo reconocer una fabada bien hecha, qué errores evitar y qué pequeños detalles pueden marcar la diferencia entre una cazuela correcta y una fabada realmente memorable.
¿Por qué las fabes quedan duras?
Si después de bastante tiempo continúan duras, pueden existir varias causas.
La más evidente es que necesiten más cocción.
Pero también puede influir la antigüedad de la legumbre o una hidratación insuficiente.
La solución es continuar cocinando a fuego suave y comprobar periódicamente.
No subas el fuego de forma brusca intentando acelerar el proceso.
¿Hay que añadir agua durante la cocción?
Puede ser necesario.
Si el líquido se reduce demasiado, añade agua.
En la preparación publicada por Turismo Asturias se indica que, si el agua se consume, se puede añadir más, siempre fría.
No añadas una cantidad enorme de golpe.
Es mejor mantener las fabes cubiertas y controlar progresivamente el nivel de líquido.
¿Cómo se sirve la fabada asturiana?
Este plato se sirve caliente, normalmente en plato hondo o cazuela.
Una forma tradicional de disfrutarla consiste en combinar en cada cucharada las fabes con un poco de los diferentes elementos del compango.
La propia información gastronómica de Turismo Asturias recomienda apreciar primero la faba y después combinarla con los ingredientes del compango.
Puedes servir el chorizo, la morcilla, el lacón y la panceta en una fuente aparte para que cada comensal pueda distribuirlos a su gusto.
¿Qué se come primero: las fabes o el compango?
No hay una regla doméstica estricta.
Una opción muy agradable consiste en servir las fabes con parte del compango troceado.
Así cada cucharada combina legumbre, caldo y carne.
También puedes presentar el compango aparte.
Lo importante es disfrutar de las distintas texturas.
¿Se puede preparar la fabada el día anterior?
Sí. Y es una de las mejores ideas.
La fabada suele ganar con el reposo.
Cuando el guiso se enfría y posteriormente se calienta de nuevo, los sabores se integran y el caldo puede adquirir una textura todavía más agradable.
Eso sí, una vez cocinada debe enfriarse y conservarse correctamente refrigerada.
Al día siguiente caliéntala lentamente.
Evita un hervor violento.
¿Se puede congelar?
Sí, aunque la textura puede cambiar ligeramente después de la congelación.
Si quieres congelarla, deja que se enfríe correctamente antes de guardarla en recipientes adecuados.
Una buena opción es congelar porciones individuales.
Después descongela en el frigorífico y calienta lentamente.
Si el caldo parece algo más espeso tras la descongelación, puedes añadir una pequeña cantidad de agua durante el calentado.
¿Con qué acompañar la fabada asturiana?
Es un plato contundente, así que no necesita una guarnición complicada.
Puedes acompañarla con:
- pan;
- una ensalada sencilla;
- verduras ligeras;
- fruta como postre;
- y, para una comida de estilo asturiano, sidra en el contexto gastronómico correspondiente.
Personalmente, cuanto más sencilla sea la guarnición, mejor.
La fabada ya tiene suficiente personalidad.
Errores frecuentes al preparar fabada asturiana
1. Utilizar demasiada agua
El caldo puede quedar excesivamente líquido.
2. Poner demasiado embutido
El sabor de la faba debería seguir siendo reconocible.
3. Añadir demasiadas especias
No es necesario convertir la fabada en un guiso excesivamente especiado.
4. Cocinar a fuego demasiado fuerte
Puede romper las fabes.
5. Remover constantemente
Mejor mover suavemente la cazuela.
6. Salar demasiado pronto
El compango ya aporta sal.
7. No dejar reposar
El reposo puede mejorar notablemente el resultado.
8. Utilizar una olla demasiado pequeña
Las fabes necesitan espacio para cocinarse correctamente.
Fabada tradicional frente a fabada rápida
En recetasconthermo.com también puedes encontrar una fabada asturiana en olla JRD, pensada específicamente para quienes buscan una preparación más rápida utilizando una olla eléctrica. Esa receta es una adaptación práctica y no pretende sustituir a la elaboración tradicional.
Son dos conceptos diferentes.
Fabada tradicional
- cocción lenta;
- fabes;
- compango asturiano;
- paciencia;
- elaboración clásica;
- mayor control sobre la textura.
Fabada en olla eléctrica
- mayor rapidez;
- comodidad;
- cocción controlada;
- pensada para el día a día;
- adaptación moderna.
Las dos pueden tener su lugar en una cocina doméstica.
Pero si buscas en Google “fabada asturiana tradicional”, esta receta debe centrarse en la primera opción.
¿Cuál es la diferencia entre fabada y otros guisos de fabes?
Asturias tiene una enorme tradición de recetas elaboradas con fabes.
No debemos confundir la fabada con las fabes con almejas, el pote asturiano u otras preparaciones.
La fabada se identifica especialmente por la combinación de fabes con el compango.
Las fabes con almejas, por ejemplo, utilizan productos del mar y tienen un perfil completamente diferente.
El pote asturiano incorpora otros ingredientes característicos, como berza y patata, además de legumbres y productos cárnicos.
Cada plato tiene su propia personalidad.
La tradición detrás de una cazuela de fabada
Hay recetas que simplemente alimentan.
Y hay recetas que cuentan una historia.
La fabada pertenece claramente al segundo grupo.
Es un plato asociado a la cocina asturiana, al producto local, a los guisos preparados sin prisas y a esa forma de cocinar en la que una cazuela puede convertirse en el centro de una comida familiar.
Turismo Asturias describe la gastronomía asturiana como una cocina marcada por la tradición, la identidad y la calidad de sus materias primas.
Y probablemente ahí está una de las claves para entender la fabada.
No necesita una lista interminable de ingredientes.
Necesita buenos productos y tiempo.
Mi consejo para conseguir una fabada realmente cremosa
Si tuviera que resumir toda la receta en cinco recomendaciones, serían estas:
1. Compra buenas fabes.
Si puedes encontrar Faba Asturiana con IGP, es una referencia especialmente interesante.
2. Respeta el remojo.
Una buena hidratación facilita una cocción uniforme.
3. No tengas prisa.
La cocción lenta es parte de la magia.
4. No remuevas con fuerza.
Agita suavemente la cazuela si es necesario.
5. Déjala reposar.
Una fabada recién terminada está deliciosa, pero después de reposar puede estar todavía mejor.
Fabada asturiana: una receta para cocinar sin prisas
Vivimos acostumbrados a recetas de 15, 20 o 30 minutos.
Pero hay platos que merece la pena cocinar de otra manera.
La fabada es uno de ellos.
El día anterior pones las fabes en remojo.
A la mañana siguiente preparas la cazuela.
Después dejas que el fuego haga su trabajo.
No necesitas estar constantemente encima.
Solo controlar el líquido, retirar la espuma cuando sea necesario y comprobar el punto de las fabes.
Y entonces llega uno de esos momentos que hacen que la cocina casera tenga sentido: levantar la tapa y encontrar una cazuela humeante, con las fabes tiernas, el caldo ligado y el aroma del compango.
Es una comida sencilla.
Pero también es una comida con identidad.
¿Cuál es la mejor época para comer fabada?
Aunque actualmente podemos disfrutar de fabada durante todo el año, es especialmente apetecible durante los meses fríos.
Cuando bajan las temperaturas, los platos de cuchara adquieren un protagonismo especial.
Esta receta es perfecta para:
- comidas familiares;
- domingos;
- reuniones con amigos;
- días fríos;
- celebraciones gastronómicas;
- comidas tradicionales españolas.
Es también una receta perfecta para cocinar con antelación.
Preguntas frecuentes sobre la fabada asturiana
¿Qué tipo de judía se utiliza para la fabada?
Lo tradicional es utilizar fabes asturianas, especialmente fabes de calidad destinadas a este tipo de preparación. La Faba Asturiana cuenta además con una IGP que protege su origen y calidad.
¿Cuánto tiempo deben estar las fabes en remojo?
Lo habitual es dejarlas en agua durante toda la noche, aproximadamente entre 8 y 12 horas.
¿Cuánto tarda en hacerse una fabada?
Depende de la legumbre y de la cocción. Como orientación, una elaboración tradicional puede necesitar entre 2 y 3 horas después del remojo.
¿Se puede hacer fabada sin lacón?
Sí. Existen distintas versiones familiares. El lacón aporta sabor, pero la composición del compango puede variar.
¿Se puede hacer fabada sin morcilla?
Sí, aunque el resultado será diferente de una fabada tradicional preparada con el compango completo.
¿Hay que poner tomate?
No es necesario para una fabada tradicional.
¿La fabada lleva patata?
La fabada tradicional no necesita patata como ingrediente principal. Si buscas un guiso con patata, berza y productos cárnicos, estaríamos hablando de otro tipo de preparación asturiana.
¿La fabada lleva pimentón?
Puede aparecer en determinadas elaboraciones, pero no es necesario abusar de él.
¿Se puede utilizar olla rápida?
Sí, pero el resultado pertenece más al terreno de las versiones adaptadas o rápidas. Esta receta está planteada desde el enfoque de la elaboración tradicional.
¿Por qué se rompen las fabes?
Principalmente por una cocción demasiado fuerte, exceso de manipulación o una legumbre que no se comporta bien durante la cocción.
¿Cómo se espesa la fabada?
Lo ideal es que el propio almidón de las fabes contribuya a ligar el caldo. No hace falta recurrir a harina.
¿Está mejor al día siguiente?
A muchas personas les gusta especialmente después de reposar porque los sabores se integran y el caldo adquiere cuerpo.
¿Se puede congelar?
Sí. Es conveniente hacerlo en recipientes adecuados y descongelar posteriormente de forma controlada.
¿Qué bebida combina con la fabada?
La sidra asturiana es una combinación gastronómica muy asociada a Asturias, aunque también puede acompañarse con agua u otras bebidas según preferencias.
Información nutricional orientativa
Es un plato nutritivo y energético, principalmente por la combinación de legumbres y productos cárnicos.
Las fabes proporcionan hidratos de carbono complejos, fibra y proteínas vegetales.
El compango aporta proteínas y grasas, además de sodio, por lo que se trata de un plato que conviene disfrutar dentro de una alimentación variada.
Los valores nutricionales exactos dependen mucho de:
- cantidad de fabes;
- cantidad de chorizo;
- cantidad de morcilla;
- panceta utilizada;
- tamaño de las raciones;
- cantidad de caldo consumido.
Por ello, cualquier cifra nutricional debe considerarse orientativa y no como un análisis nutricional individualizado.
Conservación
Una vez terminada la fabada, deja que pierda temperatura antes de introducirla en el frigorífico.
Conservada adecuadamente, puede mantenerse durante varios días refrigerada.
Si preparas una gran cantidad, divide el guiso en recipientes más pequeños.
Para recalentarla:
- coloca la porción en una cazuela;
- añade una pequeña cantidad de agua si fuera necesario;
- calienta a fuego suave;
- remueve lo mínimo posible;
- comprueba el punto antes de servir.
Una fabada para disfrutar despacio
Hay recetas que se preparan porque necesitamos comer.
Y hay recetas que preparamos porque queremos disfrutar del proceso.
La fabada asturiana tradicional pertenece a estas últimas.
Empieza mucho antes de encender el fuego: cuando eliges las fabes, cuando preparas el compango y cuando decides que mañana habrá una buena comida en la mesa.
Después llega la cazuela.
El aroma comienza a llenar la cocina.
Las fabes se van haciendo lentamente.
El caldo cambia poco a poco.
Y finalmente llega el momento de probar una.
Si está tierna, cremosa y llena de sabor, sabes que has llegado al punto.
No hace falta complicarlo más.
Una buena faba, un buen compango, agua, tiempo y paciencia.
Eso es precisamente lo bonito de esta receta.
Conclusión
Esta receta tradicional asturiana es una receta que demuestra que la cocina de siempre no necesita complicaciones para ser extraordinaria.
La clave está en utilizar buenas fabes, elegir un compango de calidad, respetar el remojo y cocinar lentamente.
No hace falta añadir una gran cantidad de ingredientes ni utilizar espesantes.
La propia legumbre tiene capacidad para crear un caldo sabroso y ligado.
Y, sobre todo, no tengas prisa.
Deja que la cazuela trabaje.
Cuando las fabes estén tiernas, el caldo tenga cuerpo y el compango haya aportado todo su sabor, tendrás delante uno de los grandes clásicos de la cocina asturiana.
Y si puedes prepararla el día anterior, mejor todavía.
Porque una buena fabada no solo llena la mesa.
También reúne a la gente alrededor de ella.
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Si preparas esta fabada asturiana casera y tradicional, me encantará saber cómo te ha quedado.
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Cuando una receta pertenece a una tradición gastronómica concreta, diferenciamos entre la elaboración tradicional y las adaptaciones modernas para que el lector sepa exactamente qué versión está preparando.
Esta receta corresponde a la versión tradicional de la fabada asturiana. Las cantidades y tiempos pueden necesitar pequeños ajustes dependiendo de la variedad y antigüedad de las fabes, el tipo de compango y la intensidad real del fuego.
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